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El Toque del Coronavirus en la Puerta de mi Hogar Parte 2.

Parte 1: http://partedemi.com/el-toque-del-coronavirus-en-la-puerta-de-mi-hogar/

Mi hijo menor ya había llamado la ambulancia cuando entro a notificarme el estado de su hermano. Rápidamente me vestí y salimos corriendo para su casa, al tiempo que llegamos la ambulancia ya iba de salida por la calle pero aun estaban los bomberos ahí y mi hijo pregunto a qué hospital lo llevaban, nos dieron el nombre del hospital y corrimos para haya. Al llegar nos dijeron que no podiamos estar ahi que regresaramos a nuestra casa y que llamáramos al número que nos dieron. A partir de esa hora comenzó una especie de pesadilla para mi, al llegar a la casa mi hijo comenzó a llamar y nos dijeron que no tenían a nadie registrado con ese nombre que tal vez aun no entraba al sistema. Llamamos más tarde y dijeron que no estaba que tal vez lo habían llevado a otro lado, llamamos a otros lugares con la misma respuesta, mi hijo llamó a la ambulancia para que nos dieran información de a donde lo llevaron y le dijeron que era contra la ética profesional y no podian dar informacion. Comencé a llamar a su celular con la esperanza de que se registrara la llamada y tal vez en mi compañia de telefono podían localizar el lugar donde era recibida la llamada. Llame a mi compañía de teléfono y solo por explicarles el caso la persona que me atendió hizo a un lado las políticas de la empresa y comenzó a buscar pero solo encontró que era un lugar en Phoenix. Para esta hora ya le había avisado a las cuatro personas que sabían que mi hijo estaba mal, que ya estaba en el hospital. No quería que nadie más supiera ni siquiera mi mamá (ella ya es muy mayor) no quería llamadas con preguntas que no me sentía fuerte para contestar. Mis hijos son mi vida y una parte de ella estaba en peligro, prácticamente son toda mi riqueza, pero alguien se enteró y llamó. Justo cuando estaba contestando, mi hijo menor tuvo una especie de crisis nerviosa de no saber cómo estaba su hermano y ni siquiera saber dónde estaba, como pude tuve que cortar la llamada de esa persona. Corrí a hablar con mi hijo y se controló, (estuvimos por dos o tres horas sin saber nada de mi hijo). Gracias a Dios más tarde llamó un doctor a mi telefono y como no entiendo tanto ingles hablo con mi hijo y nos notifico que Chip estaba siendo atendido pero que estaba muy grave, llegó con una fuerte neumonía, sus pulmones prácticamente ya estaban colapsados. Lo tenian conectado a un ventilador y sedado boca abajo porque solo así podía recibir el oxígeno (hubo una equivocación al registrarlo y por eso no lo encontrábamos). Comencé a recibir algunas llamadas, pero solo conteste dos más, una de ellas conteste esperando fuera llamada del hospital. Trate de terminar la llamada lo antes posible (mi deseo de que no me llamaran en ese momento también se debía al hecho de que yo solo deseaba tener noticias de el, era desesperante que no me dejaran estar cerca de él para estar al tanto de todo, era desesperante saber que podía suceder cualquier cosa en cualquier momento debido a su gravedad por eso no quería tener el teléfono ocupado). Después les enviaba un texto pidiendo una disculpa porque no me sentía capaz de hablar, con cada palabra que decían o con cada pregunta que me hacían me escarbaban la herida. El dolor en sí ya era insoportable y al hablar sentía que era más insoportable, por favor cuando algo así suceda tratemos de no hacer preguntas solo expresemos nuestro cariño y apoyo, después ya habrá tiempo para eso, la biblia así nos lo dice, que todo tiene su tiempo. Comencé a avisar a mi mama, mi hermano y otras hermanas amigas mías que conozco que son mujeres de oración, sólo a las que se que nos estiman de verdad y estamos en contacto frecuente, decidí hacerlo al ver que se propagó la noticia. A todas les pedía de sus oraciones pero a la mayoría les aclaraba que no podía hablar y gracias a Dios lo entendieron, ni siquiera quise hablar con quien es mi mejor amiga en el trabajo. Le envié un texto a mi estilista que se que el Señor puso carga en ella para que orara por los jóvenes, le avise y me mando un texto preguntando si quería que me llamara y le dije que no que solo me apoyara con oración. Así comenzó mucha gente a orar por él, incluida mi mamá, mis hermanos y sus familias, mi sobrina y su familia, dos hijas de mi cuñada y algunas primas. 

Al día siguiente me mandó un texto una pastora Brasileña con la que me congregue un tiempo, y aunque no tenemos comunicación constante nos apreciamos mucho, y me preguntó cómo estábamos. Sin duda alguna el Señor le hizo sentir que se comunicara conmigo ya que no teniamos comunicacion desde enero. Le conté lo de mi hijo y ella se puso en contacto con unos misioneros de Brasil y otras personas de oración que ella conoce y comenzaron a orar por él. En la iglesia de mi mama tambien nos apoyaron en oración. Fueron dos días tan difíciles, de tanto dolor que prácticamente estaba sin fuerzas, todo mundo me decía que tuviera fe y aunque soy creyente de Dios y su poder, en esas circunstancia era tan difícil mantenerse uno aferrado a esa fe. Constantemente recordaba las noticias que se estaban dando de que se esperaba que estas cuatro semanas fueran las más críticas con las cifras más altas de muertos en Arizona y yo, al igual que los demás familiares de quien fueron contagiados, no quería que mi hijo fuera parte de esas estadísticas. Durante esas casi cuarenta y ocho horas fue una verdadera agonía. En mi recámara tengo una silla cerca de la ventana donde me gusta sentarme a leer mi biblia, mirar las montañas a lo lejos o el paisaje. Esos dos dias me la pasaba ahí, mi querida silla azul era mi única compañía en esos momentos, ella fue testigo de cómo a veces sentía la fe de que el iba a salir. Recordaba las promesas que él tiene de parte de Dios para su vida y eso me obligaba a tener fe. Otras veces me asaltaba la duda y con ella el temor y el dolor. Otras veces parecía que mi corazón y todo mi ser estaba sedado y no sentía nada, no pensaba en nada, era entonces cuando en mi silla me la pasaba mirando al vacío, otras orando, pensando, llorando o tratando de tomar fuerzas para salir con una sonrisa o lo más tranquila posible para que mi hijo menor no notara mi preocupación, el tambien me necesitaba. Desde la separación con su papa hace doce años he tratado de darle cobertura como padre y madre, asi que tenia que ayudarlo a sentirse lo menos mal posible, incluso cuando nos sentábamos a comer o hacer algo en la casa tratábamos de bromear y reír (yo creo que él también trataba de que yo me sintiera lo menos mal posible). Como decía esos dos días viví una pesadilla, cada vez que lográbamos que nos dieran información siempre era la misma: El sigue grave pero estable, le estamos poniendo antibiótico, está sedado y lo tienen conectado al ventilador, boca abajo porque sólo así recibe mejor el oxígeno. Desde el miércoles mi pastora nos mandó un comunicado a las hnas y creó el pastor le envió a los hnos que todas las noches a las siete íbamos a estar orando por él, cada quien en su casa porque ya no nos permitían reunirnos y así lo hicimos. Se de una hermana que hasta sus niñas puso a orar por él, creo que las niñas tal vez no lo conozcan porque mi hijo no estaba congregándose pero ellas lo hicieron. Dios las bendiga y les recompense a su tiempo. El miércoles cuando llegó al hospital nos informaron que no sabían si estaba contagiado pero que ya le habían hecho la prueba y el jueves por la mañana cuando llamamos para saber como estaba nos lo confirmaron aunque ya casi estábamos seguros de que así era, fue doloroso confirmarlo. Casi todas las personas que se comunicaban conmigo por texto, porque así se los pedí, me decían: ten fe que Dios es grande. Yo nunca he dudado que Dios es grande, que Él tiene poder aun para levantar a los muertos si Él lo decide. Pero también sé que Él es soberano y que lo que Él decide nada ni nadie lo puede cambiar. Mi fe al orar era que nuestro clamor tocara su corazón amoroso y tuviera misericordia de mí. (A estas fechas se había convertido en un himno para mi un canto titulado cuando Dios calla de Diana Mendiola, este canto expresa lo que yo estaba sintiendo). Ese dia era ya tanta mi desesperación en la noche cuando oramos, que cuando termine le mande un texto a mi pastora para que orara por mí, necesitaba ser ministrada aunque fuera por teléfono, al poco rato me llamó y comenzamos a orar juntas pidiéndole a Dios un milagro, una pequeña luz en ese túnel para el dia siguiente. Era tanto el dolor que casi no pude articular palabras solo podía llorar, quería gritar lo más fuerte que pudiera a ver si menguaba ese dolor, pero no podía porque vivo en apartamento y los vecinos tal vez se molestaran o hicieran algo. Además también estaba mi otro hijo, si me escuchaba tal vez el tambien se desplomara. En mi mente y mi corazón yo gritaba al Padre: Te necesito, dame fuerzas por favor, ya no aguanto este dolor, ten misericordia de mí, pon de tu paz en mi, y poco a poco fui sintiendo paz. Cuando terminamos de orar fui al cuarto de mi hijo para pedirle que llamara para pedir información y nos dijeron lo mismo solo que ya había abierto los ojos. Nos pidieron llevar el cargador del teléfono porque iba ser más fácil para él escribir con texto lo que le preguntaran cuando volviera a abrir los ojos. Al dia siguiente me levanté después de haber podido dormir mucho mejor después de la paz que me dio el Señor, mire mi teléfono y mire un mensaje que me dio ánimo acerca de algo de mi trabajo. Llame al hospital y me dijeron que aún estaba grave pero ya lo habían podido mover sobre su espalda porque los pulmones ya podían recibir mejor el oxígeno así. Salimos hacia el hospital a dejar el cargador, y a partir de ese momento comencé a mandarle algunos textos con la esperanza de que cuando volviera a abrir los ojos los mirara y eso lo motivará a luchar. En ellos le decía lo mucho que lo amo, le envie una foto donde estamos los dos en una cena de uno de sus cumpleaños, y le decía: Te amo, en seguida le envíe una donde estamos los tres juntos y le dije: Te estamos esperando, te amamos y te necesitamos. Al poco rato Chip me mandó un texto que decía; ¨Como esta papi¨. Le conteste que su tio decia que mejor. Mi hijo estaba preocupado porque los dos estaban enfermos y creía que su papá corría más peligro por su edad. Pero gracias a Dios él ni siquiera tuvo que ir al hospital, pero fue todo lo que escribió  ese dia, ya no me contestó. Mi hijo menor estaba muy preocupado porque yo hubiera sido infectada porque estuve en contacto con su hermano y a su vez yo lo contagiará y es que me sane de la gripa pero me quedo la tos. Asi que decidi hacerme el test. Diciendo que tenía la tos, me dolía un poco la espalda y había tenido contacto con mi hijo, yo tenía la fe de que no lo tenía pero creí que era mejor hacerlo para que mi hijo estuviera tranquilo y así poder regresar los dos a trabajar. Tuvimos que parar porque al no estar seguros de que estabamos bien no debíamos exponer a nadie más. De regreso a mi casa me llamó mi pastora para decirme que una de sus hijas trabaja para una clínica perteneciente al hospital donde estaba Chip, también es asistente de Dr. Había ido a llevar unos documentos y al estar ahí llego un Dr y comenzó a comentar que tenía un paciente joven que hacía dos días había sido ingresado, que estaba grave pero que si hubiera llegado un solo día más tarde ya no hubieran podido hacer nada por él. Ella le dijo que lo conocía y le pidió que le hablara con la verdad. El Dr me envió decir que no me preocupara que estaba grave pero que SI iba a salir adelante, ALABO A MI DIOS y le agradezco tanto que sin merecerlo, solo por su grande amor alcance de su misericordia. A partir de ese pequeño punto de luz que el Señor me mostró al final del túnel en cuanto amaneció ese día, se fue haciendo cada dia mas grande. 

El sábado me notificaron que salí negativo en los exámenes, ese día también nos dijeron que en los rayos X de mi hijo salía que ya tenía mejor sus pulmones y que iban a tratar de quitarle el ventilador, pero en la noche dijeron que no se lo habían quitado, pero él ya podía enviarnos textos aunque eran muy cortos y esporádicos. Durante la tarde estuve enviando textos sin ninguna respuesta, el ultimo que le envíe esa noche le decía: porque no me contestas, no te está sirviendo el teléfono? (su teléfono andaba un poco mal). A las 4:51 am del domingo me entró un texto y me decía: ¨no puedo hablar bien¨  y me mandaba una foto de el con el tubo del ventilador en su boca¨ me alegré porque entendí que me estaba bromeando, eso quería decir que se sentía mejor. Ese día cerca de las 10:00 am nos notificaron que ya le habían quitado el ventilador y solo lo tenían con oxígeno en su nariz, iba a demorar en poder hablar porque su garganta había quedado dañada por el tubo, iban a tratar de darle agua a ver si podía tomarla para que le ayudara a mas rapido sanar la garganta. En la tarde él mismo le notificó a su hermano por texto que ya había tomado agua por primera vez desde que llegó ahí. 

El lunes nos dijeron que ya le habían bajado la dosis del oxígeno, le iban a quitar una manguera que tenía para hacer pipi para ver si podía hacer por él mismo y que ya él había pedido algo para desayunar. También planeaban ver si podían bajarlo de la cama para sentarlo en una silla, pero desgraciadamente eso no lo logró ese dia, yo creía que porque su cuerpo estaba débil por tanto dia de estar inactivo. Posteriormente me dijo que querían comenzar a darle terapia para que comenzara a caminar, creí que era por falta de movimiento que no podía hacerlo.

El martes 14 de Abril, nos dijeron que le habían vuelto a bajar la dosis del oxígeno, seguía comiendo bien y mi hijo me informó que ese dia habia podido mirar un momento por la ventana pero solo había sido un momento. Le pregunte que si no podía caminar por torpeza en sus pies o realmente no podía caminar y me contestó que realmente no podía caminar. Recordé a un Dr. que un tiempo le cuide sus niñas hasta que se mudaron al estado de Washington, y le pregunté el motivo por el cual mi hijo no podía caminar y me informo que por lo peligroso del virus son tan fuertes los medicamentos que les están poniendo que posteriormente necesitan terapia física y terapia pulmonar. Incluso me dijo que hay probabilidad de que algunas personas vayan a demorar en poder hacer ejercicio por un tiempo, dependiendo del sistema de cada quien. 

El miércoles le bajaron la dosis del oxígeno, comenzó la terapia física y pulmonar, en la noche lo movieron de terapia intensiva a un cuarto aún restringido pero mucho menos que terapia. 

El jueves el único cambio que tuvo fue una dosis poquita más reducida del oxígeno y que ya podía hablar más claro, anteriormente le costaba mucho trabajo tener una conversación, era como si su cerebro no procesara bien las cosas y se trababa un poco la lengua al hablar. Paulatinamente fueron bajando la dosis del oxígeno y el podía hablar cada día mejor, hasta que volvió a ser el mismo parlanchín de toda su vida (siempre lo he bromeado diciendo que si hubiera un trabajo que nos pagaran por cuanto habla, seriamos ricos). No siempre está hablando pero cuando lo hace no nos da mucha oportunidad de hablar nosotros. Y así fue mejorando, ahora eran cosas pequeñas como dar más pasos, menos dosis de oxígeno, mejoría al hablar, etc. Pero para nosotros eran grandes logros. 

Finalmente el sábado me notifico que le habían informado que si seguía ese dia asi tal vez el domingo nos avisaran cuando iba a salir. 

El domingo le dijeron que ese dia iba a salir, que le iban a encargar oxígeno para que terminara de recuperarse en casa porque aun lo iba a necesitar, pero tuvimos que esperar hasta el lunes para que saliera porque no le conseguían el oxígeno.

Parte 3: http://partedemi.com/el-toque-del-coronavirus-en-la-puerta-de-mi-hogar-parte-3/

Autor

Lucymnieto@gmail.com

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