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El Toque Del Coronavirus En La Puerta De Mi Hogar

En este segmento quiero compartir con ustedes historias de personas que conozco o que iré conociendo, ya que he tenido la fortuna de conocer algunas personas que su historia tiene algo que pueden aportarnos para mejorar nuestra forma de ver la vida, sucesos que vivieron y que lograron salir adelante o están luchando por hacerlo pero sin dejarse vencer por las circunstancias. Estoy segura que todo mundo tarde o temprano vivimos una experiencia que nos marca para el resto de nuestras vidas, lo que llamamos ¨un parte aguas¨, pero no todo mundo tenemos la misma capacidad para salir a flote. Por tal motivo quiero hablar de esas vivencias que tal vez nos ayuden o motiven en algún momento de nuestras vidas a luchar y vencer, a no darnos por vencidas.

He orado a Dios para que cada historia llegue a la persona que lo necesite en el momento que lo necesite y sea de ayuda y bendición en su vida.

Cuando esto suceda me gustaría saber como te ayudo o como te motivó la historia que leíste. Si te decides a contarnos tu propia historia sería un gran honor escucharla y compartirla si así lo decides.

Aquí te estaré esperando para compartir este segmento que espero sea de tu agrado. Hasta pronto!


Nunca pensé cuando comencé a escribir para prepararme para sacar este blog que iba a comenzar este segmento contando algo de mi misma, (comencé a escribir las presentaciones de los segmentos y algunos temas, cerca de dos o tres meses antes de que apareciera el coronavirus en nuestro panorama) tampoco imaginé que mi primer publicación fuera a ser de este segmento, pero Dios así lo decidió por la circunstancia que me tocó vivir. 

Comenzaré diciendo que cada persona somos diferentes y reaccionamos ante una misma circunstancia de manera diferente, Dios nos creó con diferente capacidad para reaccionar. Tal vez habemos personas que deseamos que nos llamen cuando estamos en dolor para no hundirnos en el, pero habemos personas que preferimos que nos den su apoyo solo a través de un mensaje que no requiere respuesta y en esta ocasión este fue mi caso.

Esta no es mi historia pero es un capítulo muy importante de ella, tal vez sea mi rompe aguas, del cual espero haber aprendido lo que Dios quiso enseñarme, porque su palabra así lo expresa que los que aman a Dios todas las cosas nos ayudan para bien.

La semana del 22 al 28 de Marzo comenzamos mi hijo mayor y yo con una tosecilla molesta pero nada de cuidado. Recuerdo que en las mañanas cuando salíamos rumbo al trabajo (los dos trabajamos juntos en las bodegas de Macy’s, los fines de semana) aun estaba un clima muy fresco y yo siempre le decía: «ponte un suéter» y el me contestaba: «yo no tengo frío porque estoy llenito.» 

El domingo 29 de marzo me vine un poco más temprano de lo que es el horario de salida y mi hijo se vino conmigo. Recuerdo que llegamos a la casa y los domingos nos gusta salir a comprar comida preparada, y así no cocinar, pero teníamos que esperar a mi hijo menor que sale a las 6:30 PM de su trabajo, así que decidimos acostarnos un rato. Cuando salí de mi cuarto para ver a mi hijo, él estaba completamente dormido, pero cuando llegó mi hijo menor salimos a comprar comida después de deliberar mucho a donde íbamos, teniendo en cuenta que ya había restricciones en la ciudad por el coronavirus. Decidimos ir a comprar una hamburguesa y regresar a la casa. 

Al día siguiente me levante para hacer desayuno para los tres pero sentía que el tren había pasado sobre mi, y mi hijo decía que también él se sentía muy cansado y con dolor de cuerpo. Decidimos no hacer nada y descansar todo el día, solo nos levantábamos para comer algo. 

Martes salimos a hacer nuestras compras para la casa y compramos algo de medicamento para el resfriado. Comenzamos a tomar el medicamento y yo enseguida mejore. Él decidió irse a casa de su papa ya que se supone que ahí es donde él vive (el fin de semana está conmigo para irnos juntos al trabajo, y en la semana pasa mucho tiempo con nosotros). 

Al día siguiente me avisó que no iba a ir a la casa porque se sentía mal aún, él ya no estaba yendo a la escuela porque se habían suspendido las clases, así que se iba a quedar en su casa a descansar. Decidí ir a llevarle el medicamento que teníamos. 

El jueves me avisó que él y su papá estaban bastante enfermos pero no tenían temperatura y podían respirar bien, por eso no iba a ir el viernes a trabajar. Debo decir que no supe en ese tiempo por que motivo esa noche no pude dormir, me tuve que ir a trabajar con aproximadamente quince o veinte minutos de haber dormido. La biblia nos dice que Dios no hará nada sin antes informarnos, el problema es que no nos tomamos suficiente tiempo para buscar respuestas en la oración. 

El viernes lo llame de mi trabajo para ver como estaba, me informo que seguía mal y ya no tenia medicamento, me salí una hora más temprano de mi trabajo para pasar a buscarles medicamentos y llevarles algo de comida. Cuando llegue a su casa entre a darle el medicamento y regrese a mi casa. 

Sábado y domingo continuaba con la misma información de que seguía mal pero no tenía problemas para respirar. 

El domingo regrese a su casa para llevarles una sopa/caldo de pollo que les prepare, me dijo que había tenido algo de temperatura pero leve. Temiendo que tuviera el virus llame a mi sobrina mayor y le comente la situación, ella es asistente de Dr y me aconsejo tomar precauciones. Además de mi sobrina le avise de la situación a mi hermana, a la cual le pedí no decir nada, no quería que el resto de la familia se alarmara sin tener nada concreto. Mi pastora ya sabía que estaba enfermo debido a una llamada que tuvimos en la semana y otra hermana (hna) de mi iglesia también lo sabia. Así que a partir de entonces si yo iba a llevarle algo se lo dejaba en la puerta y él salía a recogerlo. 

El lunes me informo que tuvo una poca de temperatura pero se le pasó, le aconseje que llamara a la ambulancia pero me dijo que si no tenia mas de un síntoma del virus no podía ir al hospital. 

Martes me dijo que no había dormido casi nada, pero yo escuchaba que hablaba con dificultad le volví a decir que se fuera al hospital y el me dijo que no, que ya casi no tenia tos y que ya no había regresado la temperatura.

Miércoles por la mañana aun no me levantaba cuando escuche a mi hijo menor hablando. Cuando termino entro a mi cuarto sin tocar la puerta. Me dijo que su papá lo había llamado para pedirle que llamara la ambulancia porque nuestro hijo no podía respirar.

Parte 2: http://partedemi.com/el-toque-del-coronavirus-en-la-puerta-de-mi-hogar-parte-2/

Autor

Lucymnieto@gmail.com

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